¿Acaso no es el pánico uno de los rasgos definitorios de nuestra era? Este afecto, junto con otros similares, como el miedo, el temor y el pavor, forma parte de un clima de respuestas afectivas cada vez más común en un mundo en el que abundan todo tipo de amenazas. El desempleo, la pobreza, la inseguridad, la enfermedad, la pérdida de un ser querido, la revelación de información secreta, el terrorismo, las pandemias; todos estos peligros y muchos otros convocan insistentemente nuestra imaginación sobre el futuro y moldean nuestras decisiones cotidianas, aun cuando no reparemos en ello. ¿Qué debemos o no comer? ¿Quién puede cuidar de nuestras hijas e hijos? ¿Qué seguro médico podemos contratar? Todas esas decisiones convocan no solo nuestra idea del mejor futuro posible, sino también lo peor que podría suceder.
Si a menudo no reparamos en esa temerosidad cotidiana, posiblemente se deba al rol mediador que desempeña el diseño. Según la famosa fórmula de Herbert Simon, diseñar implica idear formas de hacer que nuestras situaciones existentes resulten preferibles. Esto suele asociarse con la idea de mejorar el mundo a partir de una situación dada. Sin embargo, el diseño también está presente en el cubrebocas o en el botiquín de primeros auxilios, es decir, en objetos relativamente comunes que tienen la función de mantener o restaurar nuestra cotidianidad aceptable frente a la posibilidad de que esta devenga en una tragedia indeseable.
Así como el pánico y el diseño intersectan con nuestra vida cotidiana, también lo hacen con nuestra imaginación sobre el futuro. El diseño ha ampliado su horizonte de exploración para ya no sólo proponer soluciones que se anticipan a nuestros miedos cotidianos, sino también para especular sobre temores que, ya sea por su escala o por su horizonte temporal, nos resultan más remotos, aunque no por ello menos intensos. Así, el diseño especulativo se ha establecido como una práctica de investigación y comunicación que nos ayuda a suspender la incredulidad ante futuros temibles pero ciertamente posibles.
En Futuros Pánicos, nuestros temores, tanto próximos como remotos, se vuelven visibles, tangibles y discutibles a través del diseño. La exhibición reúne piezas, tanto convencionales como especulativas, que encarnan diversos pánicos. El objetivo no es aliviarlos ni superarlos, sino propiciar una reflexión sobre aquello que consideramos amenazante y, en todo caso, prepararnos mejor ante esas amenazas. ¿Qué dicen esos temores acerca de quienes los experimentan? ¿Qué condiciones materiales los generan? Si no podemos eliminarlos, ¿cómo podemos aprovecharnos de los temores que nos aquejan?
Si el miedo es una respuesta perfectamente racional ante nuestro mundo en crisis. ¡Que cunda el pánico!
Vivimos inmersos en un clima afectivo marcado por el miedo, el temor y el pánico. Este clima tiene, por así decirlo, dos niveles. El primero es personal y cercano; es tan presente que solemos perderlo de vista. Está compuesto por todos esos riesgos que marcan nuestra vida cotidiana, que podríamos llamar pánicos próximos. Estos son cercanos en el tiempo y en el espacio; pueden sorprendernos en cualquier momento. Desde los peligros que podemos encontrar en nuestros propios hogares hasta las múltiples formas de violencia a las que nos enfrentamos en un día cualquiera. Si estos miedos marcan nuestra vida cotidiana, más aún lo hacen las soluciones de diseño que hemos adoptado para mitigarlos, algunas de las cuales se muestran aquí: desde un extintor de incendios, racional y burocrático, hasta una pulsera esotérica con ojo de venado. Desde luego, esos pánicos próximos no siempre han existido como hoy ni siempre serán los mismos. ¿Cómo se transformarán nuestras creencias en las décadas venideras? ¿Qué contendrán los botiquines médicos en el futuro? En esta sección también encontramos especulaciones que, irónicamente, nos resultan cercanas por su cotidianidad ficticia, a pesar de ser lejanas desde una perspectiva temporal.
Si los pánicos próximos constituyen el primer nivel de nuestro clima afectivo, el segundo está compuesto por lo que podríamos llamar pánicos remotos. Si los primeros son personales y cercanos, los segundos son colectivos y lejanos. Si perdemos de vista los primeros por estar irremediablemente presentes, a los segundos nos cuesta verlos porque parecen demasiado grandes, improbables o alejados en el futuro. Sin embargo, a pesar de ser remotos, estos pánicos conllevan un riesgo gigantesco, pues amenazan con destruir las condiciones que hacen posible nuestra existencia. Entre estos miedos encontramos, por ejemplo, la guerra, que hoy está demasiado presente entre enemigos reales, pero que en el futuro podría detonarse entre enemigos que hoy pueden parecernos inimaginables. Los riesgos tecnológicos y los desastres naturales son otros de los temores que nos aquejan cada vez más. Pero el pánico no solo se debe a la irrupción de lo nuevo, sino también a la desaparición de lo viejo. Entre las piezas de diseño especulativo incluidas en esta sección (algunas de las cuales fueron desarrolladas por estudiantes de la Especialidad en Diseño del Mañana en CENTRO), encontramos también una preocupación común por la posible pérdida de nuestras tradiciones.

Karla Paniagua es doctora en Estudios de la Cultura y la Comunicación, maestra en Antropología Social y comunicóloga. Es coordinadora de Estudios de Futuros, coeditora en jefe de Economía Creativa y codirectora de la Cátedra UNESCO de Juegos y Futuros en CENTRO.
Es autora de libros y artículos de investigación y divulgación, además de conferencista, blogger y conductora del programa radial El futuro fue antier. Publicó su primer cuento a los 11 años y, desde entonces, no ha dejado de escribir ni de ejercitar su curiosidad.
Jorge Camacho es maestro en Cultura Cibernética y doctor en Estudios Culturales por la Universidad de East London. Es cofundador de Diagonal, un estudio de investigación, diseño y futuros, e investigador afiliado al Institute for the Future.
Actualmente dirige la Maestría en Diseño: Métodos y Exploraciones en CENTRO, donde también imparte clases sobre diseño estratégico, pensamiento de futuros y pensamiento sistémico. Su trabajo se centra en explorar cómo las prácticas de diseño pueden convertirse en motores de cambio social.
Atlas de pánicos
Contestar encuestaEn preparación para esta exhibición y durante la misma, estamos desarrollando el Atlas de pánicos: una encuesta para recopilar información sobre los miedos quenos aquejan. La información que nos compartas será anónima y de gran utilidad.